En ocasiones aparece un dolor persistente en la parte interna del codo y, automáticamente, muchas personas piensan en una lesión deportiva. Sin embargo, no siempre es así. La epitrocleitis, también conocida como codo de golfista, es una patología bastante frecuente que afecta tanto a deportistas como a personas que, aparentemente, no realizan ninguna actividad física intensa.

Es importante entender que, a pesar de que su nombre viene dado porque es una lesión común en el deporte del golf, no es necesario haber jugado nunca a golf para padecerla. Además, es más frecuente de lo que pensamos y cada vez se detectan más casos de dolor en el codo en personas que no practican deporte de forma regular.

¿Qué es la epitrocleitis?

La epitrocleitis es una tendinopatía que afecta a los tendones que se insertan en la epitróclea, una prominencia ósea situada en la parte interna del codo. Estos tendones pertenecen principalmente a los músculos que flexionan la muñeca y los dedos, así como a los pronadores del antebrazo, responsables de girar la palma de la mano hacia el suelo.

Cuando estos tendones son sometidos a sobrecargas repetidas o a esfuerzos mal gestionados, pueden aparecer pequeñas lesiones microscópicas. Si el tejido no tiene tiempo suficiente para recuperarse, el tendón entra en un proceso degenerativo que se manifiesta con dolor en el codo, pérdida de fuerza y limitación funcional.

¿Por qué aparece el dolor en la parte interna del codo?

Tradicionalmente, la epitrocleitis se ha asociado a deportes como el golf, el tenis, la escalada o el pádel. No obstante, la realidad clínica demuestra que no es una lesión exclusiva del deporte. De hecho, cada vez es más habitual en personas que no entrenan de forma regular.

La causa principal suele ser la repetición de movimientos de agarre, flexión de muñeca o pronación del antebrazo, especialmente cuando se realizan con mala postura, exceso de tensión o sin una correcta preparación muscular.

En consulta se observan con frecuencia casos de epitrocleitis relacionados con actividades cotidianas como el uso prolongado del ordenador y el ratón sin apoyo adecuado del antebrazo, trabajos manuales repetitivos, cargar bolsas pesadas de la compra, el uso continuado del móvil manteniendo la muñeca en flexión durante largos periodos o tareas domésticas como escurrir, fregar o planchar con mala mecánica. En estos casos, el problema no es un gesto puntual, sino la suma de microesfuerzos diarios que el tejido no es capaz de asimilar correctamente.

Síntomas de la epitrocleitis

El síntoma principal de la epitrocleitis es el dolor en la cara interna del codo, que puede irradiarse hacia el antebrazo. Este dolor suele aumentar al cerrar el puño, flexionar la muñeca contra resistencia, girar el antebrazo o agarrar objetos con fuerza.

Además, es común notar debilidad, con dificultad para abrir un tarro o coger un vaso, rigidez matutina o molestias que persisten incluso en reposo cuando la lesión está más avanzada.

¿Cómo se trata la epitrocleitis desde la fisioterapia?

El tratamiento de la epitrocleitis debe ser integral y personalizado. No se trata solo de aliviar el dolor en el codo, sino de mejorar la calidad del tejido, corregir la causa del problema y prevenir recaídas.

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías abordamos este tipo de lesiones desde un enfoque individualizado, adaptando el tratamiento a cada persona y al momento en el que se encuentra su lesión.

La terapia manual es una base fundamental del tratamiento. A través de técnicas específicas, el fisioterapeuta trabaja sobre el tendón afectado, la musculatura flexora del antebrazo y las restricciones de movilidad del codo, muñeca y hombro. Este abordaje permite mejorar la elasticidad del tejido, reducir la tensión excesiva y normalizar la biomecánica de la articulación.

El ejercicio terapéutico es clave para una recuperación completa. En fases iniciales se introducen ejercicios suaves y progresivamente se avanza hacia un trabajo más específico y funcional. Los objetivos del ejercicio son mejorar la capacidad de carga del tendón, recuperar fuerza y resistencia muscular, optimizar el control neuromuscular y preparar el tejido para las demandas de la vida diaria o deportiva.

En los casos en los que el dolor en el codo se cronifica o la evolución es más lenta, en el Centro Médico Deportivo Pérez Frías se utilizan técnicas complementarias como las ondas de choque y la radiofrecuencia, que ayudan a estimular la regeneración del tejido, mejorar la vascularización y acelerar los procesos de recuperación.

Prevención del dolor en el codo y recaídas

Uno de los errores más comunes es centrarse únicamente en el dolor. Para que la epitrocleitis no vuelva a aparecer, es fundamental identificar y corregir los factores que la han provocado: gestos repetitivos, mala ergonomía, falta de fuerza o sobrecarga mantenida. Por eso, el tratamiento fisioterapéutico debe incluir educación, consejos posturales y adaptación de las actividades diarias si es necesario.

Conclusión

La epitrocleitis es una lesión frecuente, pero a menudo infravalorada. No solo afecta a deportistas, sino también a personas en su día a día. Con un abordaje fisioterapéutico adecuado es posible reducir el dolor en el codo, recuperar la funcionalidad y volver a las actividades habituales con seguridad.

Si llevas tiempo con molestias en la parte interna del codo o notas que el dolor se repite, una valoración profesional puede marcar la diferencia entre cronificar la lesión o recuperarte bien. En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías podemos ayudarte a identificar el origen de tu dolor y diseñar un plan de tratamiento adaptado a tu caso.

Solicitar una valoración a tiempo es el primer paso para volver a mover el codo sin dolor.

El síndrome del túnel carpiano es una de las afecciones más comunes de la mano y la muñeca. Si has notado hormigueo, entumecimiento o dolor nocturno, es posible que estés experimentando sus primeros síntomas.

En nuestro centro médico atendemos a diario a personas preocupadas por su evolución, por si necesitarán cirugía o por si podrán volver a trabajar con normalidad. Nuestro objetivo es ofrecer información clara y ayudarte a entender qué opciones existen para mejorar tu calidad de vida.

¿Qué es el síndrome del túnel carpiano?

El túnel carpiano es un canal estrecho situado en la muñeca por donde pasan varios tendones y el nervio mediano, encargado de la sensibilidad y parte del movimiento de la mano. Cuando este nervio se comprime, aparece el síndrome del túnel carpiano.

Las causas pueden ser variadas:

  • Inflamación de los tendones
  • Movimientos repetitivos
  • Posturas mantenidas
  • Cambios hormonales
  • Uso prolongado del teclado y ratón
  • Enfermedades como diabetes o artritis

Aunque es frecuente en personas que trabajan con ordenador, puede aparecer en cualquier etapa de la vida.

Síntomas más frecuentes

Los síntomas del túnel carpiano pueden variar, pero los más habituales son:

  • Hormigueo o adormecimiento en pulgar, índice y dedo medio
  • Dolor en la muñeca que puede irradiarse al antebrazo
  • Sensación de corriente eléctrica
  • Debilidad al agarrar objetos
  • Torpeza en movimientos finos
  • Empeoramiento nocturno

Al principio pueden ser intermitentes, pero sin tratamiento tienden a hacerse constantes y limitar las actividades diarias.

Factores de riesgo

No existe una única causa, sino una combinación de factores:

  • Movimientos repetitivos de mano y muñeca
  • Trabajos manuales intensos
  • Uso prolongado del ordenador
  • Embarazo y cambios hormonales
  • Retención de líquidos
  • Enfermedades inflamatorias
  • Posturas forzadas mantenidas

Identificar el origen es clave para elegir el tratamiento adecuado.

¿Es necesaria la cirugía?

Una de las preguntas más frecuentes es si el túnel carpiano siempre requiere cirugía. La respuesta es que no siempre. En muchos casos, especialmente en fases iniciales o moderadas, el tratamiento conservador con fisioterapia puede ofrecer muy buenos resultados.

La cirugía se valora cuando:

  • El daño nervioso es avanzado
  • No hay mejoría con tratamientos previos
  • Los síntomas afectan de forma importante a la vida diaria

Tanto si hay cirugía como si no, la fisioterapia desempeña un papel fundamental.

Fisioterapia para el túnel carpiano sin cirugía

Cuando el síndrome del túnel carpiano está en fases leves o moderadas, la fisioterapia puede ayudar a reducir la presión sobre el nervio mediano y mejorar los síntomas.

Tratamientos habituales en fisioterapia

En nuestro centro, el plan se adapta a cada paciente e incluye:

  • Terapia manual para mejorar la movilidad de la muñeca
  • Técnicas para disminuir la inflamación
  • Movilización del nervio mediano
  • Ejercicios específicos para mano y antebrazo
  • Corrección postural y ergonomía
  • Educación para evitar movimientos perjudiciales
  • Terapias complementarias como corrientes u ondas de choque

Este enfoque permite reducir el dolor, mejorar la sensibilidad y evitar la progresión del problema.

Consejos prácticos para el día a día

  • Hacer pausas en trabajos repetitivos
  • Ajustar la altura del teclado y ratón
  • Evitar posturas forzadas prolongadas
  • Mantener la movilidad de la muñeca

Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia a medio plazo.

Fisioterapia después de la cirugía del túnel carpiano

Cuando la cirugía es necesaria, su objetivo es liberar el nervio mediano. Sin embargo, la recuperación no termina en el quirófano. La fisioterapia es clave para evitar complicaciones y recuperar la funcionalidad de la mano.

Síntomas habituales tras la cirugía

  • Dolor postoperatorio
  • Rigidez en muñeca y dedos
  • Inflamación
  • Pérdida de fuerza
  • Sensibilidad alterada

Beneficios de la fisioterapia en el postoperatorio

Un programa bien guiado permite:

  • Reducir dolor e inflamación
  • Mejorar la movilidad
  • Evitar adherencias y rigideces
  • Recuperar fuerza y destreza
  • Facilitar la vuelta al trabajo y actividades diarias

Cada persona evoluciona a su ritmo, por lo que el tratamiento debe ser individualizado.

Valoración personalizada: la clave del éxito

Antes de iniciar cualquier tratamiento, realizamos una valoración completa para identificar el origen del problema y diseñar un plan adaptado a tus necesidades. Nuestro objetivo no es solo aliviar el dolor, sino ayudarte a recuperar la confianza en tu mano y mejorar tu calidad de vida.

Escuchar a tu cuerpo es el primer paso

El síndrome del túnel carpiano suele avisar con pequeñas señales. Si notas hormigueo, dolor o pérdida de fuerza, es importante no normalizarlo. Actuar a tiempo mejora los resultados y evita complicaciones.

La fisioterapia es una herramienta eficaz tanto en tratamientos conservadores como en procesos postquirúrgicos. Con un diagnóstico adecuado y un plan personalizado, es posible recuperar la funcionalidad de la mano y mejorar tu bienestar.

Si tienes dudas o molestias, en nuestro centro médico Pérez Frías en Málaga estaremos encantados de acompañarte en el proceso y ayudarte a volver a tu día a día con normalidad.

El dolor pélvico es mucho más frecuente de lo que pensamos y afecta tanto a hombres como a mujeres. En muchos casos, la causa pasa desapercibida por vergüenza, desconocimiento o porque los síntomas son confusos. Sin embargo, detrás de un gran número de estas molestias se encuentra un protagonista poco conocido: el nervio pudendo.

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías, cada vez atendemos a más pacientes con síntomas compatibles con una afectación de este nervio: ciáticas o lumbalgias que lo incluyen, inflamación abdominal o pélvica, sobreesfuerzos deportivos o tensiones musculares que terminan comprometiéndolo. Esto puede generar dolor en la zona sacra baja, molestias genitales, alteraciones en la sensibilidad, problemas de continencia o incluso dificultades en la erección.

Qué es el nervio pudendo

El nervio pudendo es un nervio mixto —sensitivo y motor— que se origina en la zona sacra (S2-S4) y recorre la pelvis para inervar estructuras clave del suelo pélvico.

Funciones principales del nervio pudendo

  • Aporta sensibilidad a la zona perineal, genitales externos y región anal.
  • Controla parte de la musculatura del suelo pélvico.
  • Participa en la continencia urinaria y fecal.
  • Influye en la función sexual.

En resumen, es esencial para actividades básicas del día a día. Cuando se altera, la calidad de vida puede verse afectada de forma notable.

Neuropatía del nervio pudendo: causas más frecuentes

La neuropatía del nervio pudendo puede aparecer en hombres y mujeres de cualquier edad, aunque es más habitual en adultos. Entre las causas más comunes encontramos:

  • Compresiones prolongadas (ciclistas, personas que pasan muchas horas sentadas).
  • Traumatismos directos en la pelvis.
  • Cirugías pélvicas previas.
  • Alteraciones musculares del suelo pélvico.
  • Procesos inflamatorios o cicatrices.
  • Cambios posturales mantenidos en el tiempo.

Síntomas de afectación del nervio pudendo

Uno de los retos de esta patología es que sus síntomas son muy variados, lo que puede retrasar el diagnóstico. Entre los más habituales:

  • Dolor o escozor en la zona perineal.
  • Sensación de quemazón, hormigueo o pinchazos.
  • Dolor al estar sentado que mejora al ponerse de pie.
  • Molestias genitales sin causa aparente.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Alteraciones en la micción o defecación.

Cada paciente puede presentar síntomas distintos y con intensidades diferentes, por lo que una valoración individualizada es imprescindible.

Cómo se diagnostica una alteración del nervio pudendo

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías, la valoración es un paso clave para identificar el origen del problema. Incluye:

  • Historia clínica detallada.
  • Análisis de síntomas y factores desencadenantes.
  • Exploración física específica del suelo pélvico.
  • Evaluación postural y biomecánica.

En algunos casos, trabajamos de forma multidisciplinar con otros profesionales sanitarios para ofrecer un abordaje más completo.

Tratamiento del nervio pudendo: cómo puede ayudarte la fisioterapia

La fisioterapia especializada en suelo pélvico es fundamental para tratar las alteraciones del nervio pudendo. No se trata de un protocolo genérico, sino de un tratamiento personalizado y progresivo.

Herramientas terapéuticas más utilizadas

1. Terapia manual especializada

Ayuda a disminuir tensiones musculares, mejorar la movilidad de los tejidos y reducir compresiones sobre el nervio.

2. Trabajo del suelo pélvico

Según el caso, se trabaja la relajación o el fortalecimiento. Un suelo pélvico hiperactivo puede ser tan problemático como uno debilitado.

3. Ejercicio terapéutico

El movimiento pautado mejora la circulación, normaliza el tono muscular y reduce el dolor, además de tener un efecto positivo sobre el sistema nervioso.

4. Educación del paciente

Comprender qué ocurre, qué movimientos evitar y cómo gestionar el dolor es clave para recuperar el control y reducir el miedo.

5. Tratamiento de adherencias o cicatrices

Las retracciones fasciales pueden comprimir el nervio. Liberarlas mejora la movilidad de los tejidos y reduce síntomas.

Radiofrecuencia para el nervio pudendo: cuándo es útil

En algunos casos, la fisioterapia se complementa con radiofrecuencia, una técnica no invasiva con efectos analgésicos y regenerativos.

Sus beneficios incluyen:

  • Mejora de la circulación sanguínea.
  • Reducción de procesos inflamatorios.
  • Disminución del dolor.
  • Favorecimiento de la recuperación tisular.

Es especialmente útil cuando el dolor está muy instaurado o cuando otras técnicas no han sido suficientes.

Recuperar la funcionalidad: el objetivo del tratamiento

El tratamiento del nervio pudendo no debe centrarse solo en eliminar el dolor, sino en recuperar la funcionalidad, la movilidad y la confianza del paciente en su cuerpo. La combinación de fisioterapia especializada, tecnología avanzada y un acompañamiento cercano marca la diferencia.

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías, apostamos por un enfoque humano y personalizado. Sabemos que hablar de dolor pélvico no siempre es fácil, pero existen soluciones y pedir ayuda es el primer paso.

Si sospechas que tus molestias pueden estar relacionadas con el nervio pudendo, una valoración temprana puede ayudarte a recuperar bienestar, movimiento y calidad de vida.

En los últimos años, en el Centro Médico Deportivo Pérez Frías observamos un aumento de consultas relacionadas con piernas hinchadas, sensación de pesadez y mala circulación, especialmente durante los meses de frío.

Aunque muchas personas lo atribuyen a la edad, el sedentarismo y la falta de movimiento son factores clave en la aparición de la retención de líquidos y los problemas circulatorios, sobre todo cuando pasamos muchas horas sentados o con poca actividad diaria.

Sedentarismo y mala circulación: un problema cada vez más frecuente

En los últimos años, en el Centro Médico Deportivo Pérez Frías observamos una situación que se repite con cada vez más frecuencia: piernas hinchadas, sensación de pesadez, tobillos inflamados y hormigueo tras pasar muchas horas sentados o con poco movimiento.

Aunque muchas personas lo asocian únicamente a la edad, lo cierto es que el sedentarismo y la falta de movimiento están directamente relacionados con la mala circulación y la retención de líquidos, especialmente en las extremidades inferiores.

Vivimos en una sociedad cada vez más cómoda, pero también más inmóvil. Pasamos horas sentados frente al ordenador, en el coche o en el sofá. Con la llegada del invierno, esta falta de actividad suele intensificarse aún más, agravando los problemas circulatorios.

Retención de líquidos: qué es y por qué aparece

La retención de líquidos se produce cuando el cuerpo acumula más agua de la que debería en los tejidos. Suele manifestarse en zonas como:

  • Piernas
  • Tobillos
  • Pies
  • Abdomen

Los síntomas más habituales son hinchazón, pesadez, rigidez y sensación de cansancio, especialmente al final del día.

Aunque existen múltiples causas, una de las más frecuentes es la falta de movimiento. Nuestro sistema circulatorio necesita la contracción muscular para funcionar correctamente. Al caminar, subir escaleras o movernos, los músculos actúan como una bomba que facilita el retorno de la sangre y los líquidos hacia el corazón.

Cuando permanecemos sentados o inmóviles durante largos periodos, este mecanismo se vuelve ineficiente y los líquidos tienden a acumularse, favoreciendo la aparición de edemas.

Sedentarismo: mucho más que un problema de peso

A menudo se piensa que el sedentarismo solo afecta a la forma física o al peso corporal, pero su impacto va mucho más allá. Permanecer sentado durante horas:

  • Reduce el retorno venoso
  • Enlentece la circulación sanguínea
  • Favorece la aparición de edemas
  • Disminuye el tono muscular

Como consecuencia, pueden aparecer síntomas como:

  • Sensación constante de piernas pesadas
  • Rigidez articular
  • Calambres nocturnos
  • Mayor riesgo de problemas circulatorios
  • Fatiga muscular

Todo ello genera un círculo vicioso: cuanto menos nos movemos, peor funciona la circulación, y cuanto peor funciona, más incómodo resulta moverse.

Frío y mesa camilla: un enemigo silencioso para la circulación

Durante los meses fríos es habitual recurrir a la mesa camilla, un elemento muy presente en muchos hogares. Aunque aporta calor y confort, no siempre es beneficiosa para la circulación si se utiliza durante muchas horas seguidas.

El calor excesivo provoca una vasodilatación prolongada, lo que puede favorecer que la sangre se acumule en las piernas. Si a esto se suma la inmovilidad, el retorno venoso se ve aún más comprometido.

Además, bajo la mesa camilla es frecuente adoptar posturas poco saludables, como encoger o cruzar las piernas durante largos periodos, empeorando todavía más la circulación.

Esto no significa que haya que eliminar su uso, pero sí utilizarla con moderación, realizar pausas frecuentes y combinarla con movimiento. En muchos casos, mantener una temperatura adecuada en toda la casa facilita levantarse y moverse, evitando permanecer horas en la misma posición.

Ejercicio y movimiento: la clave para mejorar la circulación

Combatir la retención de líquidos y mejorar la circulación no requiere grandes sacrificios ni entrenamientos intensos. El ejercicio regular es una de las herramientas más eficaces y accesibles.

Actividades sencillas como:

  • Caminar a buen ritmo
  • Subir y bajar escaleras
  • Pasear de forma regular
  • Ejercicios de movilidad y estiramientos

Incluso pequeños gestos diarios marcan la diferencia: levantarse cada 30–60 minutos, mover los tobillos, estirar las piernas o dar un breve paseo por casa activa la musculatura y evita que los líquidos se queden estancados.

Ejercicios sencillos para activar la circulación en casa

Desde el Centro Médico Deportivo Pérez Frías, recomendamos ejercicios simples que pueden realizarse fácilmente, incluso en invierno:

  • Elevaciones de talones de pie
  • Movimientos circulares de tobillos
  • Flexión y extensión de rodillas sentado
  • Elevar las piernas unos minutos al final del día

Estos ejercicios ayudan a activar la circulación, aliviar la sensación de pesadez y reducir la hinchazón.

¿Cuándo acudir a un fisioterapeuta?

Aunque el movimiento es fundamental, hay situaciones en las que es recomendable acudir a fisioterapia especializada. Si la hinchazón es persistente, aparece dolor, cambios en la piel o rigidez constante, es importante realizar una valoración profesional.

Un fisioterapeuta puede:

  • Evaluar el estado de la circulación
  • Aplicar técnicas de drenaje linfático
  • Mejorar la movilidad articular
  • Diseñar un plan de ejercicio personalizado
  • Corregir posturas y hábitos perjudiciales

En muchos casos, una intervención temprana evita que el problema se agrave y mejora notablemente la calidad de vida.

Movimiento, prevención y salud circulatoria

La retención de líquidos asociada al sedentarismo no aparece de un día para otro, pero tampoco desaparece sola. Requiere constancia, pequeños cambios diarios y, cuando es necesario, el acompañamiento de profesionales de la salud.

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías creemos firmemente que el movimiento es medicina. Mantenerse activo, cuidar la circulación y escuchar las señales del cuerpo es clave para prevenir molestias futuras y disfrutar de una vida más saludable.

Este invierno, antes de pasar horas bajo la mesa camilla, recuerda levantarte, moverte y darle a tu cuerpo lo que realmente necesita: actividad, cuidado y atención profesional cuando haga falta.

¿Necesitas ayuda profesional?

Si notas piernas hinchadas, pesadez o problemas circulatorios, en el Centro Médico Deportivo Pérez Frías podemos ayudarte con una valoración personalizada y tratamiento fisioterapéutico adaptado a ti.

👉 Pide tu cita y cuida tu circulación desde hoy mismo.

Con la llegada del invierno no solo bajan las temperaturas. También aumenta la aparición de molestias físicas, especialmente el dolor lumbar o lumbalgia, una de las causas más frecuentes de consulta médica y fisioterapéutica durante los meses fríos.

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías observamos cada año un incremento de pacientes que acuden por dolor en la zona baja de la espalda, rigidez al levantarse o sensación de bloqueo lumbar. El frío, la humedad y los cambios en los hábitos diarios influyen directamente en este tipo de molestias.

Pero ¿por qué empeora la lumbalgia en invierno?, ¿qué relación existe entre el frío y el dolor de espalda?, y lo más importante: ¿qué se puede hacer para prevenirla y tratarla de forma eficaz?

¿Por qué hay más lumbalgias en invierno?

Durante el invierno se combinan varios factores que favorecen la aparición o el empeoramiento del dolor lumbar. El cuerpo responde al frío de manera distinta y nuestros hábitos también cambian, lo que repercute directamente en la salud de la espalda.

El frío provoca rigidez muscular

Cuando bajan las temperaturas, el organismo activa mecanismos para conservar el calor corporal. Uno de ellos es la contracción muscular mantenida, especialmente en la zona lumbar. Esta tensión constante hace que los músculos estén más rígidos, menos elásticos y más propensos a sobrecargas y contracturas.

Además, el frío provoca una disminución del riego sanguíneo en los músculos, reduciendo la llegada de oxígeno y nutrientes. Como consecuencia, los tejidos se vuelven más sensibles al dolor y necesitan más tiempo para recuperarse.

Menor actividad física y más sedentarismo

En los meses de invierno solemos reducir la actividad física. Los días son más cortos, hace frío, llueve más y pasamos más tiempo sentados o frente al ordenador. Esta falta de movimiento provoca una pérdida progresiva de fuerza y movilidad, dos factores fundamentales para proteger la columna lumbar.

Cambios posturales y malas posiciones

El frío también influye en nuestra postura. Tendemos a encogernos, elevar los hombros y flexionar la espalda durante más tiempo, tanto en casa como en el trabajo. Estas posturas mantenidas generan tensión en la zona lumbar y favorecen la aparición del dolor.

Humedad y percepción del dolor

La humedad no es la causa directa del dolor lumbar, pero sí puede intensificar su percepción, especialmente en personas con hernias discales, artrosis u otros problemas articulares previos. Es habitual notar la espalda más rígida por la mañana o sentir mayor dolor al iniciar el movimiento.

Movimientos bruscos: un error muy común en invierno

Uno de los errores más frecuentes durante los meses fríos es realizar movimientos bruscos sin preparación previa. Agacharse rápidamente, levantar peso de forma incorrecta o girar el tronco cuando los músculos están fríos aumenta considerablemente el riesgo de lesión.

Cuando la musculatura no está caliente ni flexible, responde peor a los cambios de carga y puede sufrir contracturas, tirones o lesiones lumbares más importantes. Por eso, muchas lumbalgias aparecen tras gestos cotidianos aparentemente inofensivos, como hacer la cama, coger una bolsa o salir del coche.

Cómo prevenir la lumbalgia en invierno

La prevención es clave para evitar que el dolor lumbar se repita o se cronifique durante el invierno. Pequeños cambios en el día a día pueden marcar una gran diferencia.

Recomendaciones clave

Mantenerse activo, aunque apetezca menos, es fundamental. Caminar a diario, realizar ejercicio suave o seguir una rutina adaptada ayuda a conservar la movilidad y la fuerza muscular.

También es importante calentar antes de moverse, dedicando unos minutos a movilizar la columna y las caderas, especialmente al empezar el día o antes de hacer cualquier esfuerzo.

Cuidar la postura, evitar estar mucho tiempo en la misma posición y utilizar apoyos adecuados para la espalda ayuda a reducir la tensión lumbar. Además, abrigar la zona baja de la espalda protege los músculos del frío y previene contracturas.

Por último, un buen descanso y un colchón adecuado son aliados fundamentales para la salud lumbar.

Fisioterapia para la lumbalgia: el tratamiento más eficaz

Cuando el dolor ya ha aparecido, la fisioterapia es una de las herramientas más eficaces para tratar la lumbalgia, especialmente en los meses de invierno.

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías abordamos el dolor lumbar de forma personalizada, teniendo en cuenta el origen del problema, el estilo de vida del paciente y sus necesidades específicas.

Beneficios de la fisioterapia en la lumbalgia

La fisioterapia permite reducir el dolor y la inflamación, relajar la musculatura contracturada y mejorar la movilidad de la columna lumbar. Además, ayuda a prevenir futuras recaídas.

Mediante técnicas como la terapia manual, el masaje terapéutico, la electroterapia o el trabajo miofascial, se consigue aliviar los síntomas y acelerar la recuperación. También enseñamos al paciente a entender su cuerpo y a moverse de forma más segura.

Ejercicio terapéutico: clave para evitar recaídas

Más allá del tratamiento del dolor, el ejercicio terapéutico supervisado es fundamental para evitar que la lumbalgia vuelva a aparecer. Una espalda fuerte y flexible es mucho más resistente al frío, la humedad y los esfuerzos del día a día.

Este tipo de ejercicio ayuda a fortalecer la musculatura profunda del core, mejorar la estabilidad lumbar, aumentar la flexibilidad y recuperar la confianza en el movimiento. Siempre debe seguir un programa adaptado, progresivo y seguro.

Escucha a tu cuerpo y actúa a tiempo

La lumbalgia no aparece de la noche a la mañana. Suele ser el resultado de pequeñas tensiones acumuladas, malas posturas y falta de movimiento.

Escuchar al cuerpo, no normalizar el dolor y acudir a profesionales ante las primeras molestias es clave para evitar que el problema se cronifique. En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías te ayudamos a cuidar tu espalda durante todo el año, y especialmente en invierno, cuando más lo necesita.

Porque moverse sin dolor no debería ser un lujo, sino una parte esencial de tu bienestar.

El drenaje linfático manual es una técnica de fisioterapia que mejora la circulación de la linfa y alivia síntomas como hinchazón, pesadez o retención de líquidos. En este artículo del Centro Médico Deportivo Pérez Frías, descubrirás sus beneficios, aplicaciones clínicas y cuándo acudir al especialista.

El auge del drenaje linfático manual

En los últimos años, el drenaje linfático manual ha pasado de ser un tratamiento poco conocido a convertirse en una de las herramientas más eficaces y demandadas dentro de la fisioterapia.

El ritmo de vida actual, marcado por el estrés y el sedentarismo, afecta directamente al sistema linfático, que es esencial para mantener el equilibrio de líquidos y defender al organismo frente a agentes externos. Cuando este sistema se ralentiza, aparecen síntomas como piernas pesadas, cansancio, retención de líquidos o molestias tras una cirugía.

El sistema linfático y su función

El sistema linfático funciona como un auténtico mecanismo de limpieza y defensa. Su misión es recoger los desechos que no puede gestionar el sistema venoso, transportar la linfa —un líquido claro lleno de células defensivas— y mantener el equilibrio de fluidos en los tejidos.

Cuando se ve comprometido, surge el edema, una acumulación de líquido que puede resultar muy incómoda. El drenaje linfático manual actúa precisamente sobre este problema, estimulando de manera suave y específica los vasos y ganglios linfáticos para favorecer su función natural.

Cómo se realiza el drenaje linfático

A diferencia de otros masajes, el drenaje linfático no busca trabajar la musculatura ni aplicar presión intensa. Se realiza con maniobras lentas, rítmicas y precisas que activan la “bomba natural” del organismo.

Por ello, requiere un conocimiento profundo de la anatomía y de la fisiopatología del edema, y debe ser siempre aplicado por un fisioterapeuta especializado. No se trata de un masaje estético, sino de un tratamiento terapéutico que se adapta al estado de cada paciente y que, en determinadas condiciones, incluso puede estar contraindicado.

Aplicaciones clínicas más frecuentes

El drenaje linfático tiene múltiples aplicaciones en fisioterapia. Es fundamental en casos de linfedema, tanto primario como secundario, donde ayuda a reducir el volumen del miembro afectado y mejora la calidad de vida.

También resulta muy útil en edemas postquirúrgicos, frecuentes tras intervenciones como liposucciones, abdominoplastias o prótesis de rodilla y cadera, ya que acelera la recuperación y disminuye el dolor. En el ámbito postraumático, favorece la reabsorción natural del edema tras esguinces, fracturas o contusiones.

Más allá de estas situaciones, es un recurso eficaz para quienes sufren retención de líquidos o sensación de piernas cansadas, especialmente en personas con insuficiencia venosa o largas jornadas de pie.

Incluso en enfermedades reumatológicas como la fibromialgia, contribuye a aliviar la pesadez y mejorar el descanso. Durante el embarazo, cuando la hinchazón en piernas y tobillos es habitual, el drenaje linfático manual proporciona un gran alivio y mejora el confort de la gestante.

Señales de que puede ser el momento adecuado

Existen situaciones concretas en las que el drenaje linfático manual resulta especialmente recomendable. Algunas de las más habituales son:

  • Hinchazón persistente en piernas, tobillos o brazos.
  • Recuperación lenta tras una cirugía.
  • Sensación de pesadez o cansancio en las piernas.
  • Retención de líquidos habitual.
  • Inflamación tras un traumatismo.
  • Diagnóstico médico de linfedema.

En cualquiera de estos casos, lo recomendable es acudir cuanto antes a un fisioterapeuta especializado. Un tratamiento temprano con drenaje linfático puede mejorar los síntomas y facilitar una recuperación más rápida y segura.

Beneficios del drenaje linfático

El drenaje linfático manual contribuye de manera significativa a reducir el edema y aliviar la sensación de pesadez, lo que se traduce en una mejora notable de la movilidad y en una disminución del dolor.

También acelera la recuperación tras cirugías o traumatismos, favoreciendo que los tejidos se desinflamen antes y que el paciente pueda reincorporarse con mayor rapidez a sus actividades habituales. Más allá de los efectos físicos, este tratamiento genera una sensación general de bienestar y relajación que repercute directamente en la calidad de vida.

Muchos pacientes destacan además que duermen mejor, que sus piernas se sienten más ligeras y que pueden retomar actividades que antes les resultaban incómodas. En algunos casos, incluso señalan que el drenaje linfático les ayuda a mantener una mayor energía durante el día y a reducir la fatiga asociada a la retención de líquidos o a procesos inflamatorios crónicos.

Drenaje linfático en Málaga

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías (Málaga), el drenaje linfático se aborda de manera integral. Los fisioterapeutas combinan esta técnica con vendajes compresivos, presoterapia, ejercicio terapéutico y recomendaciones de hábitos de vida, lo que permite mantener los resultados a largo plazo y garantizar un tratamiento seguro y personalizado.

El drenaje linfático manual es mucho más que una técnica: es una herramienta terapéutica que puede marcar la diferencia en la recuperación y el bienestar de muchas personas. Si notas síntomas persistentes, acabas de pasar por una cirugía o simplemente quieres mejorar tu calidad de vida, acudir a un especialista en fisioterapia es el paso más adecuado.

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías, en Málaga, encontrarás un equipo preparado para acompañarte en cada etapa del proceso.

El dolor lumbar que irradia hacia la pierna es una de las causas de consulta más habituales en fisioterapia. Muchas personas llegan a nuestra clínica convencidas de que sufren ciática, cuando en realidad presentan un síndrome piramidal, una afección muy similar en síntomas, pero con un origen completamente distinto.

Aunque ambas pueden provocar molestias en el glúteo y la pierna, conocer sus diferencias es clave para aplicar el tratamiento adecuado y recuperar la calidad de vida lo antes posible.

En este artículo te explicamos de manera clara cómo identificar cada caso, en qué se diferencian y qué abordaje realizamos desde la fisioterapia en el Centro Médico Pérez Frías, tu clínica de referencia en Málaga para el tratamiento del dolor lumbar y las lesiones musculoesqueléticas.

¿Qué es exactamente la ciática?

La conocida “ciática” no es una lesión concreta, sino un conjunto de síntomas provocados por la irritación o compresión del nervio ciático, el más largo y grueso del cuerpo humano. Este nervio nace en la región lumbar (entre las vértebras L4 y S3), atraviesa el glúteo, recorre la parte posterior de la pierna y llega hasta el pie.

Cuando sufre presión en alguno de sus segmentos, aparecen síntomas muy característicos:

  • Dolor lumbar irradiado hacia la parte posterior de la pierna
  • Hormigueo o sensación de “pinchazos”
  • Descargas eléctricas
  • Entumecimiento
  • Debilidad muscular

La causa más frecuente es una hernia o protrusión discal que comprime una raíz nerviosa, aunque también puede originarse por estenosis de canal, espondilolistesis, artrosis avanzada o procesos inflamatorios. Por tanto, su origen está en la columna vertebral, y el tratamiento debe orientarse tanto al control del dolor como a la descompresión de las estructuras afectadas.

¿Qué es el síndrome piramidal?

El síndrome piramidal, también llamado síndrome del piriforme o incluso “falsa ciática”, aparece cuando el músculo piramidal —ubicado en profundidad bajo el glúteo— aumenta su tensión o se inflama. Esta contractura puede rozar o comprimir el nervio ciático debido a su proximidad anatómica, generando un dolor que se confunde fácilmente con la ciática clásica.

Sus síntomas más habituales son:

  • Dolor profundo y localizado en el glúteo
  • Irradiación hacia la parte posterior del muslo
  • Molestias al permanecer sentado mucho tiempo
  • Dolor al cruzar las piernas
  • Sensación de tensión en la pelvis o la cadera

Aparece con frecuencia en personas que pasan muchas horas sentadas, corredores, atletas o personas que realizan movimientos repetitivos sin compensar la musculatura.

La principal diferencia: el origen no está en la columna, sino en un músculo contracturado.

¿Cómo se producen?

Origen de la ciática

Su mecanismo suele seguir esta secuencia:

  1. El disco intervertebral se protruye o se hernia.
  2. La hernia comprime una raíz nerviosa.
  3. Se genera un proceso inflamatorio.
  4. Aparece dolor irradiado acompañado de síntomas neurológicos.

Otros factores como traumatismos, artrosis o un canal lumbar estrecho también pueden desencadenarla.

Origen del síndrome piramidal

En este caso, el mecanismo es distinto:

  1. El músculo piramidal se sobrecarga por sedentarismo, mala postura, movimientos repetitivos o deporte intenso.
  2. El músculo aumenta su tensión y volumen.
  3. Ese aumento de tono comprime el nervio ciático en la zona glútea.
  4. Aparece dolor irradiado, pero sin lesión lumbar.

En resumen: la ciática es un problema estructural lumbar; el síndrome piramidal es un problema muscular.

¿Cómo diferenciar la ciática del síndrome piramidal?

Aunque los síntomas pueden confundirse, hay señales claras que nos permiten distinguir cada cuadro:

1. Localización del dolor

  • Ciática: comienza en la zona lumbar y baja por la parte posterior de la pierna.
  • Síndrome piramidal: se concentra en el glúteo y puede irradiarse al muslo.

2. Actividades que lo empeoran

  • Ciática: empeora al toser, estornudar o mantenerse de pie mucho tiempo.
  • Síndrome piramidal: empeora al estar sentado, correr o subir escaleras.

3. Movimientos desencadenantes

  • Ciática: movimientos que comprimen la columna, como flexionar el tronco.
  • Síndrome piramidal: cruzar las piernas o rotar la cadera hacia fuera aumenta el dolor.

4. Exploración física

En consulta realizamos pruebas específicas:

  • Ciática: test de elevación de pierna recta (Lasègue) positivo.
  • Síndrome piramidal: test FAIR, Freiberg o palpación profunda del glúteo dolorosa.

5. Síntomas neurológicos

  • Ciática: puede haber pérdida de fuerza o alteración de la sensibilidad.
  • Síndrome piramidal: rara vez produce déficit neurológico.

Tratamiento fisioterapéutico de la ciática

El objetivo es disminuir la inflamación de la raíz nerviosa, reducir la compresión y mejorar la movilidad lumbar.

Las técnicas más habituales incluyen:

1. Movilización neural

Ejercicios suaves que favorecen el deslizamiento del nervio para reducir la irritación sin generar dolor.

2. Terapia manual

Movilizaciones articulares, técnicas de descompresión, masaje terapéutico y liberación de musculatura lumbar, glúteos e isquiotibiales.

3. Ejercicios de estabilización lumbar

Fortalecimiento de core, abdominales profundos y musculatura estabilizadora para mejorar el soporte de la columna.

4. Educación postural

Enseñar al paciente a moverse correctamente es fundamental para evitar recaídas.

5. Calor y electroterapia

Útiles en fases iniciales como complemento.

Tratamiento del síndrome piramidal

Aquí el trabajo se centra en relajar el músculo piramidal y equilibrar la musculatura glútea.

1. Liberación del músculo piramidal

Técnicas manuales profundas, masaje miofascial o presión en puntos gatillo.

2. Estiramientos específicos

Reducen la tensión y la presión sobre el nervio ciático.

3. Fortalecimiento del glúteo

Activar glúteo medio y mayor es clave para que el piramidal deje de trabajar en exceso.

4. Movilización de cadera y pelvis

Ayuda a restaurar patrones de movimiento eficientes.

5. Automasaje y calor local

Perfectos para mantener el progreso entre sesiones.

¿Cuándo ir al fisioterapeuta?

Siempre que haya dolor irradiado hacia la pierna, sensación de corriente, adormecimiento, molestias glúteas persistentes o dificultad para caminar o permanecer sentado. Cuanto antes se inicie el tratamiento, más rápida será la recuperación y menor el riesgo de cronificación.

En el Centro Médico Pérez Frías (Málaga) realizamos una valoración exhaustiva para diferenciar de forma precisa si se trata de ciática o síndrome piramidal, y diseñamos un tratamiento personalizado que te ayude a recuperar tu bienestar de manera segura y eficaz.

Si estás experimentando dolor o tienes dudas sobre tu diagnóstico, estaremos encantados de ayudarte.

La fisioterapia moderna ha experimentado un gran avance en los últimos años. Ya no se limita únicamente a masajes o ejercicios de rehabilitación, sino que incorpora técnicas innovadoras que permiten acelerar la recuperación, aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Una de las terapias más destacadas en este campo es la terapia con ondas de choque, un tratamiento no invasivo que ha demostrado excelentes resultados tanto en deportistas profesionales como en personas con lesiones crónicas.

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías en Málaga, aplicamos esta técnica de manera habitual, obteniendo mejoras significativas en pacientes que buscan volver a moverse sin dolor y recuperar su funcionalidad en el menor tiempo posible.

¿Qué son las ondas de choque?

Las ondas de choque son impulsos acústicos de alta energía que se aplican de forma localizada sobre el tejido lesionado. Aunque el término pueda sonar agresivo, se trata de un procedimiento totalmente seguro y no invasivo. Su eficacia radica en que estas ondas generan un efecto mecánico y biológico en los tejidos, estimulando procesos naturales de reparación que, en ocasiones, el cuerpo no logra activar por sí mismo.

En términos fisiológicos, las ondas de choque ayudan a:

  • Romper depósitos de calcio en tendones y articulaciones.
  • Mejorar la vascularización de la zona afectada.
  • Estimular la actividad de las células encargadas de la regeneración.

De esta manera, se convierten en una herramienta clave para tratar lesiones resistentes a otros tratamientos convencionales.

¿Cómo actúan las ondas de choque en el cuerpo?

Cuando se aplican sobre una zona lesionada, las ondas de choque producen una microestimulación que desencadena varios efectos beneficiosos:

  1. Aumento del flujo sanguíneo: se forman nuevos capilares, lo que mejora la oxigenación y nutrición del tejido.
  2. Estimulación celular: se activan fibroblastos y osteoblastos, esenciales en la reparación de tejidos blandos y hueso.
  3. Efecto analgésico: modulan la transmisión del dolor a nivel neurológico y reducen la tensión muscular.
  4. Disolución de calcificaciones: fragmentan depósitos de calcio, facilitando su reabsorción.

Gracias a estos efectos, la terapia con ondas de choque acelera la curación, especialmente en lesiones crónicas o de difícil recuperación.

Lesiones que se benefician de la terapia con ondas de choque

En el ámbito de la fisioterapia, las ondas de choque se utilizan en una amplia variedad de patologías músculo-esqueléticas. En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías en Málaga tratamos con frecuencia:

  • Tendinopatías crónicas (tendinitis rotuliana, tendón de Aquiles, manguito rotador).
  • Fascitis plantar y espolón calcáneo, una de las dolencias más comunes en consulta.
  • Epicondilitis (codo de tenista o de golfista).
  • Dolor en el hombro por calcificaciones o síndrome subacromial.
  • Lesiones musculares persistentes que no terminan de cicatrizar.
  • Bursitis y otras inflamaciones articulares crónicas.

En el ámbito deportivo, esta técnica es especialmente útil para reducir los tiempos de recuperación tras entrenamientos intensos o microlesiones repetitivas.

¿Cómo es una sesión de ondas de choque?

Muchos pacientes preguntan si el tratamiento es doloroso. La respuesta depende de la sensibilidad de la zona y del tipo de lesión, pero en general se trata de una molestia tolerable.

Una sesión típica dura entre 10 y 20 minutos y no requiere anestesia ni reposo posterior. El procedimiento consiste en aplicar un gel conductor sobre la piel y colocar la pieza de mano del dispositivo en la zona a tratar. A partir de ahí, se emiten las ondas de choque con la intensidad y frecuencia adecuadas a cada paciente.

Tras la sesión, puede aparecer un ligero enrojecimiento o sensación de fatiga muscular, que desaparece en poco tiempo. Lo más relevante es que los resultados suelen notarse desde las primeras aplicaciones.

Beneficios frente a otros tratamientos

La gran ventaja de las ondas de choque es que actúan directamente sobre la causa del dolor y no únicamente sobre el síntoma. A diferencia de los antiinflamatorios o las infiltraciones, que pueden tener efectos secundarios, esta técnica estimula la recuperación natural del organismo sin dañar los tejidos ni alterar la química corporal.

Entre sus principales beneficios destacan:

  • Reducción del uso de fármacos.
  • Evitar, en muchos casos, la necesidad de cirugía.
  • Recuperación más rápida y duradera.
  • Tratamiento seguro y no invasivo.

Por estas razones, cada vez más fisioterapeutas y traumatólogos recomiendan la terapia con ondas de choque como primera opción en determinadas lesiones.

Evidencia científica y resultados en Málaga

La eficacia de las ondas de choque está respaldada por numerosos estudios clínicos. La Asociación Internacional para la Terapia con Ondas de Choque (ISMST) reconoce esta técnica como tratamiento de primera elección en patologías como las tendinopatías crónicas.

En nuestra experiencia en el Centro Médico Deportivo Pérez Frías, los resultados son muy positivos: pacientes que llevaban meses con dolor y limitaciones funcionales recuperan movilidad, fuerza y confianza en pocas semanas. Esto convierte a las ondas de choque en una herramienta fundamental dentro de la fisioterapia avanzada en Málaga.

Un tratamiento personalizado para cada paciente

El éxito de la terapia no depende únicamente de la tecnología, sino de un diagnóstico preciso y una planificación individualizada. En nuestro centro, los fisioterapeutas realizan una valoración completa antes de iniciar el tratamiento, ajustando la intensidad y frecuencia de las sesiones a cada caso.

Además, en muchos pacientes combinamos las ondas de choque con otras técnicas complementarias como la terapia manual, la punción seca o los ejercicios de readaptación funcional. Esta integración multiplica los beneficios y garantiza una recuperación más completa.

Conclusión: innovación y confianza en la fisioterapia moderna

Las ondas de choque representan un avance extraordinario en el campo de la fisioterapia. Son seguras, efectivas y respetuosas con los procesos naturales del cuerpo. En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías en Málaga, apostamos por esta tecnología porque creemos en una fisioterapia basada en la evidencia científica, la innovación y la atención personalizada.

Si sufres una lesión que no mejora con otros tratamientos o un dolor crónico que limita tu día a día, la terapia con ondas de choque puede ser la solución definitiva para recuperar tu bienestar y volver a disfrutar del movimiento sin dolor.

Ver a nuestros hijos disfrutar del deporte es una de las mayores alegrías para cualquier familia. Sin embargo, no es raro que, en plena etapa de crecimiento, empiecen a quejarse de dolor en los talones o en las rodillas, sobre todo después de entrenamientos o competiciones. Muchos padres piensan que se trata de los clásicos “dolores normales del crecimiento” y que desaparecerán con el tiempo.

La realidad es que, aunque son problemas relacionados con el crecimiento, no deberían normalizarse ni implicar renunciar a la práctica deportiva. En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías atendemos a diario a niños y adolescentes con estas molestias, y sabemos que con un tratamiento conservador, no invasivo y bien orientado, pueden seguir practicando deporte y crecer sin dolor.

Enfermedades de crecimiento en niños deportistas: más comunes de lo que parece

Durante la infancia y la adolescencia, el cuerpo crece de forma muy rápida: los huesos se alargan, los músculos se adaptan y las articulaciones se ajustan en cuestión de meses. Este proceso natural puede generar desequilibrios temporales entre huesos, tendones y músculos.

Cuando ese desequilibrio se combina con la práctica deportiva intensa —algo habitual en niños que entrenan varias veces por semana—, aparecen las llamadas enfermedades de crecimiento u osteocondrosis.

Las más frecuentes son:

  • Síndrome de Sever (dolor en el talón).
  • Enfermedad de Osgood-Schlatter (dolor en la rodilla).

Aunque sus nombres suenen complejos, ambas tienen un origen similar y, lo más importante, tienen solución.

Síndrome de Sever: dolor en el talón durante el crecimiento

El síndrome de Sever (apofisitis calcánea) es una inflamación en la zona donde el tendón de Aquiles se inserta en el hueso del talón. Es típico en niños de entre 8 y 13 años, sobre todo en deportes de carrera o salto como fútbol, baloncesto o atletismo.

Síntomas principales:

  • Dolor en la parte posterior del talón al correr o saltar.
  • Molestias al apoyar el pie por la mañana o tras reposo.
  • En muchos casos, afecta a ambos talones.

No es una lesión grave, pero sí muy molesta y puede limitar la actividad si no se trata adecuadamente.

Enfermedad de Osgood-Schlatter: dolor en la rodilla al crecer

La enfermedad de Osgood-Schlatter aparece cuando el tendón rotuliano tira con fuerza sobre la zona de crecimiento de la tibia. Es más habitual en niños de entre 10 y 15 años, especialmente en deportes con saltos, sprints o cambios de dirección.

Síntomas característicos:

  • Dolor en la parte baja de la rodilla, justo debajo de la rótula.
  • Molestias al correr, saltar, subir escaleras o arrodillarse.
  • En ocasiones, una pequeña prominencia ósea o inflamación visible.

Durante años se recomendaba simplemente “descansar”, pero hoy sabemos que existen tratamientos eficaces que permiten seguir practicando deporte sin dolor.

¿Por qué aparecen estas lesiones de crecimiento?

Las causas más habituales son:

  • Crecimiento rápido: los huesos se alargan más deprisa que músculos y tendones.
  • Sobrecarga repetitiva: entrenamientos intensos generan tracción continua.
  • Falta de flexibilidad o desequilibrios musculares.
  • Calzado inadecuado o superficies duras de entrenamiento.

No se trata de una enfermedad en sentido estricto, sino de una alteración del crecimiento normal que puede acompañarse y tratarse para evitar dolor y limitaciones.

Tratamiento conservador: crecer sin dolor y sin dejar el deporte

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías abordamos estas patologías con un enfoque conservador y funcional. Nuestro objetivo es aliviar el dolor, favorecer un crecimiento equilibrado y mantener la práctica deportiva.

1. Valoración personalizada y educación

  • Análisis de postura, pisada, flexibilidad y fuerza muscular.
  • Explicación clara al niño y a la familia para entender el proceso y reducir miedos.

2. Terapia manual y flexibilización

  • Relajación de la musculatura sobrecargada.
  • Mejora de la movilidad articular y circulación.
  • Ejercicios de estiramiento adaptados para casa y entrenamientos.

3. Radiofrecuencia: tecnología no invasiva

  • Disminuye el dolor desde las primeras sesiones.
  • Mejora la vascularización y acelera la regeneración.
  • Técnica segura, indolora y adaptada a niños y adolescentes.

4. Acompañamiento y readaptación deportiva

  • Ajuste de cargas de entrenamiento.
  • Educación para escuchar al cuerpo y prevenir recaídas.

Crecer sin dolor y sin dejar el deporte

Durante años se asumió que estas dolencias eran inevitables. Hoy sabemos que, con un tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con síndrome de Sever o Osgood-Schlatter evolucionan de forma excelente y pueden crecer sin secuelas ni limitaciones.

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías contamos con fisioterapeutas especializados en crecimiento y deporte infantil. Con un enfoque no invasivo —radiofrecuencia, terapia manual, flexibilización y educación— ayudamos a que los niños crezcan sin dolor y sigan disfrutando del deporte.

📞 ¿Tu hijo se queja de dolor al hacer deporte? No esperes a que “se le pase”. Pide tu cita y deja que te ayudemos a cuidar de su crecimiento, sin renunciar a lo que más le gusta: moverse, jugar y disfrutar del deporte.

En ocasiones, el cuerpo nos envía señales difíciles de interpretar: molestias en la pelvis, dolor al sentarse, sensación de ardor o incluso alteraciones en la sensibilidad de la zona íntima. Muchos pacientes pasan meses —e incluso años— buscando respuestas sin saber que detrás de esos síntomas puede encontrarse un protagonista poco conocido pero muy importante: el nervio pudendo.

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías queremos explicarte qué es este nervio, por qué puede irritarse o comprimirse y cómo la fisioterapia puede ayudarte con un abordaje conservador y no invasivo.

¿Qué es el nervio pudendo?

El nervio pudendo es un nervio mixto (motor y sensitivo) que nace en las raíces sacras (S2, S3 y S4). Recorre la pelvis hasta la zona perineal, inervando estructuras clave como el esfínter anal, los músculos del suelo pélvico y los genitales externos.

Gracias a él podemos controlar funciones básicas como la micción y la defecación, mantener relaciones sexuales sin dolor y percibir correctamente las sensaciones en la zona íntima. Cuando se irrita o se comprime, puede condicionar de forma importante la calidad de vida.

Compresión o irritación del nervio pudendo

La compresión del nervio pudendo (también llamada neuralgia pudenda) ocurre cuando este nervio se ve presionado en algún punto de su recorrido. Esto genera dolor, hormigueo, ardor o presión en la zona pélvica, perineal o genital.

Causas más frecuentes

  • Sobrecarga muscular en suelo pélvico o glúteos.
  • Cicatrices tras cirugías, partos o traumatismos.
  • Permanecer mucho tiempo sentado, sobre todo en superficies duras (muy común en ciclistas o trabajos sedentarios).
  • Alteraciones posturales que modifican la mecánica pélvica.
  • Procesos inflamatorios o intervenciones ginecológicas/uroginecológicas.

Uno de los puntos más habituales de compresión es el canal de Alcock, un túnel anatómico donde el nervio puede quedar atrapado.

Síntomas más habituales

Los síntomas pueden variar según la persona y el grado de afectación, pero hay signos comunes que deben ponernos en alerta:

  • Dolor o ardor en la zona perineal, anal, genital o pélvica.
  • Molestias que empeoran al sentarse y mejoran al ponerse de pie o al tumbarse.
  • Hormigueo, pinchazos o entumecimiento en la zona íntima.
  • Dolor durante o después de las relaciones sexuales.
  • Dificultad para mantener una postura prolongada.
  • En algunos casos, alteraciones leves del control esfinteriano o sensación de cuerpo extraño en el recto o la vagina.

Este cuadro puede afectar tanto a hombres como a mujeres y, aunque no siempre se diagnostica a la primera, es importante saber que la neuralgia del nervio pudendo tiene tratamiento y no siempre requiere cirugía.

Tratamiento desde la fisioterapia

En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías apostamos por un abordaje integral y no invasivo que combina distintas técnicas. El objetivo es liberar al nervio de la presión, reducir la inflamación y devolver el equilibrio muscular y postural a la pelvis.

1. Valoración global

El primer paso es una exploración completa: postura, tono muscular, hábitos de movimiento, antecedentes de lesiones o cirugías e incluso factores emocionales como el estrés. Con esa información diseñamos un plan adaptado a cada paciente.

2. Terapia manual

Mediante técnicas de liberación miofascial, neurodinamia y movilizaciones suaves trabajamos sobre la musculatura del suelo pélvico, glúteos y zona lumbosacra. El objetivo es reducir la tensión y “dar espacio” al nervio, mejorando su función.


3. Radiofrecuencia no invasiva

La radiofrecuencia genera un efecto térmico y bioestimulante en los tejidos. En el caso del nervio pudendo ayuda a:

  • Disminuir la inflamación.
  • Relajar la musculatura que lo rodea.
  • Favorecer la regeneración tisular.
  • Aliviar el dolor de forma progresiva.

Es un procedimiento indoloro, no invasivo y compatible con otras técnicas fisioterapéuticas.

4. Ejercicio terapéutico y reeducación postural

El trabajo activo es clave. Enseñamos al paciente a recuperar fuerza y control del suelo pélvico sin sobrecargarlo, además de corregir patrones posturales y respiratorios que puedan estar contribuyendo a la compresión del nervio. Aprender a moverse, sentarse y respirar correctamente puede marcar una gran diferencia en la recuperación.

La importancia de la educación y el guiado

El tratamiento no solo consiste en aplicar técnicas. También es fundamental que el paciente entienda qué ocurre y aprenda a identificar qué actividades o posturas pueden agravar los síntomas. La información y el acompañamiento son parte esencial de la recuperación.

En nuestro centro dedicamos tiempo a explicar cada paso del proceso, porque creemos que la educación empodera y acelera la mejoría.

Conclusión: el nervio pudendo sí tiene solución

La neuralgia o compresión del nervio pudendo puede ser una causa oculta de dolor pélvico tanto en hombres como en mujeres. Aunque los síntomas son molestos, existen soluciones eficaces desde la fisioterapia, sin necesidad de recurrir a cirugías.

Gracias a un abordaje integral que combina terapia manual, radiofrecuencia, ejercicio terapéutico y reeducación postural, es posible recuperar la funcionalidad y mejorar la calidad de vida.

¿Notas dolor pélvico o perineal y no sabes por qué? En el Centro Médico Deportivo Pérez Frías contamos con fisioterapeutas especializados en suelo pélvico y neuralgia del nervio pudendo. Podemos ayudarte a identificar la causa y acompañarte en un proceso de recuperación eficaz y respetuoso con tu cuerpo.