Periostitis tibial: causas, síntomas y tratamiento desde la fisioterapia y la podología
La periostitis tibial es una de las causas más frecuentes de dolor en la parte interna de la tibia. En el Centro Médico de Entrenamiento Pérez Frías atendemos con regularidad a pacientes que consultan por una molestia persistente tras entrenar o después de largas jornadas de trabajo de pie.
Cuando este dolor no desaparece con el descanso habitual, es importante valorar si existe una inflamación del periostio y abordar el problema de forma específica.
¿Qué es la periostitis tibial?
La periostitis tibial es la inflamación del periostio, la membrana que recubre el hueso. En este caso, afecta a la tibia y suele localizarse en su borde interno. Aunque es muy común en corredores y personas que practican deportes de impacto, también puede aparecer en trabajadores con elevada carga física o en personas con alteraciones biomecánicas que generan una sobrecarga repetitiva sobre la pierna.
Principales causas del dolor en la tibia
En la mayoría de los casos, la periostitis se produce por un exceso de carga que el tejido no es capaz de asumir. Entre los factores más habituales se encuentran:
- Aumento brusco de la intensidad o del volumen de entrenamiento.
- Cambio de superficie (por ejemplo, pasar de tierra a asfalto).
- Uso de calzado inadecuado o desgastado.
- Técnica de carrera poco eficiente.
- Rigidez muscular o debilidad en determinados grupos musculares.
- Alteraciones en la pisada, como pronación excesiva o apoyos asimétricos.
Estos factores, mantenidos en el tiempo, generan microimpactos repetidos sobre la tibia que pueden desencadenar la inflamación del periostio.
Valoración individual: no todas las periostitis son iguales
Un aspecto clave en el abordaje de la periostitis tibial es entender que cada paciente presenta un contexto diferente. El nivel de actividad, el tipo de deporte, la carga laboral y las características biomecánicas influyen directamente en el origen del problema. Por ello, el tratamiento debe ser siempre individualizado.
Desde la fisioterapia, el primer paso es realizar una valoración completa: se analiza la zona dolorosa, la musculatura implicada, la movilidad del tobillo y la rodilla, así como la estabilidad de la cadera. En muchos casos, el origen del dolor no se encuentra únicamente en la tibia, sino en cómo se distribuyen las cargas en toda la cadena inferior.
Tratamiento de la periostitis tibial desde la fisioterapia
En la fase inicial, cuando el dolor es más intenso, el objetivo principal es reducir la inflamación y aliviar las molestias. Para ello, pueden emplearse técnicas como:
- Terapia manual y liberación miofascial.
- Tratamiento de puntos gatillo.
- Aparatología específica según el caso.
- Ajuste temporal de la carga de actividad para evitar agravar la lesión.
Cuando el dolor disminuye, el trabajo se orienta a la readaptación funcional. Se prioriza el fortalecimiento progresivo del tibial posterior, los gemelos y el sóleo, ya que estos músculos participan activamente en la absorción de impactos. Además, se incorporan ejercicios de control neuromuscular y estabilidad para mejorar la alineación del tobillo, la rodilla y la cadera.

Estudio biomecánico y papel de la podología
La podología juega un papel esencial cuando existe un componente biomecánico claro. A través de un estudio biomecánico de la marcha, se analiza cómo se distribuyen las cargas, el patrón de apoyo del pie y la presencia de posibles alteraciones en la pisada.
Cuando se detectan desequilibrios significativos, el uso de plantillas personalizadas puede ser una herramienta eficaz para redistribuir presiones, mejorar la alineación y reducir la sobrecarga sobre la tibia. No obstante, las plantillas deben integrarse dentro de un abordaje global que incluya ejercicio terapéutico y control de la carga.
Periostitis tibial según el perfil del paciente
Las necesidades de tratamiento varían en función del perfil:
- Deportistas: requieren programas de readaptación progresiva a la carrera o al gesto deportivo específico.
- Personas con trabajos de pie: se benefician de pautas de descanso activo, movilidad y ajustes en el calzado laboral.
- Adolescentes en crecimiento: necesitan un control cuidadoso de la carga, ya que el crecimiento óseo y muscular no siempre es equilibrado.
- Pacientes con lesiones previas: es fundamental valorar posibles compensaciones que estén influyendo en la aparición del dolor.
Prevención y señales de alarma
Escuchar al cuerpo es clave. El dolor localizado en la tibia que aumenta con la actividad y mejora parcialmente con el reposo no debe ignorarse. Cuanto antes se actúe, más sencillo y corto será el proceso de recuperación.
Algunas medidas preventivas incluyen:
- Progresar la carga de entrenamiento de forma gradual.
- Utilizar calzado adecuado al tipo de actividad.
- Incorporar trabajo de fuerza y movilidad en la rutina habitual.
- Valorar un estudio biomecánico, especialmente en deportes de impacto.
Un abordaje integral para una recuperación segura
La periostitis tibial tiene solución cuando se aborda de forma integral y personalizada. En el Centro Médico de Entrenamiento Pérez Frías trabajamos desde un enfoque interdisciplinar en el que fisioterapia y podología se complementan para adaptar el tratamiento a cada caso. El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino facilitar una vuelta progresiva a la actividad con seguridad, confianza y bienestar a largo plazo.



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