¿Qué porcentaje de tu rendimiento atribuyes al aspecto mental?

  • ¿Cuánto tiempo dedicas a entrenar este aspecto?
  • ¿Crees que el aspecto psicológico influye en tu rendimiento?

Te adelanto la respuesta, un rotundo SÍ. Ahora bien,

¿Cuánto tiempo dedicas a entrenar este aspecto?

El papel del aspecto psicológico sobre el rendimiento ha sido confirmado por multitud de autores en numerosas investigaciones (Abdullah et al., 2016; Castilla y Ramos, 2012; Morris, 2000). De hecho, algunos autores afirman que el aspecto mental puede llegar a determinar entre el 40% y el 90% del rendimiento (Martínez-Ferreiro, 2016).

La confianza que tengas en ti mismo/a, el control de la ansiedad y el estrés, la motivación, la concentración, la autoestima, la tolerancia a la frustración… Todas estas variables y otras muchas influyen sobre el rendimiento.

Entrenarlas, aprender, y disponer de un amplio abanico de herramientas con el que hacer frente a las distintas situaciones está en tu mano. Si quieres ser mejor, tienes que marcar la diferencia.

No es algo exclusivo del alto rendimiento, es un campo de aplicación disponible y accesible para toda la población, desde aquellos/as que quieren mejorar su rendimiento (¡Sí! ¡No hablo de rendimiento deportivo, hablo de cualquier tipo de rendimiento!), pasando por aquellos/as que practican o quieren comenzar a practicar algún deporte, o simplemente a realizar ejercicio físico, hasta el deporte de élite.

En CMD Pérez-Frías podemos ayudarte. Desarrollaremos un trabajo completamente individualizado y adaptado a tus necesidades y situación.

Evaluaremos tus necesidades y contexto, y una vez recabada la información necesaria, planificaremos juntos la intervención que llevaremos a cabo y estableceremos objetivos coordinados. Con la intervención planteada, podremos ayudarte, entre otras cosas, a:

  1. Conocer y potenciar tus puntos fuertes.
  2. Tener confianza y seguridad en ti mismo/a.
  3. Establecer objetivos adecuados, y motivarte en su consecución.
  4. Entrenar tu atención y concentración.
  5. Encontrar tu nivel de activación óptimo, controlar la ansiedad y no dejarte llevar por la presión.
  6. Aprender a gestionar tus emociones, y potenciar aquellas que faciliten un clima de rendimiento óptimo.

Un trabajo continuado puede ayudarte a potenciar este conjunto de habilidades necesarias para marcar la diferencia entre tú y el resto, para dotarte de herramientas que te ayuden a ser mejor, a potenciar tus puntos fuertes, o a superar un bache.

El momento es ahora, hazte fuerte ante la presión. ¡Tienes mucho que ganar y poco que perder!

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